viernes, 18 de diciembre de 2009

Hidalgos, fidalgos y parecidos.

Me sorprendió mucho encontrar una referencia a un pleito de hidalguía en una pequeñas aldea de montaña de la provincia de Ourense como es Castromarigo, el pueblo en que nació mi padre así que me he propuesto profundizar un poco mas en el concepto de Hidalgo.

Se confunde normalmente el término de Hidalgo o Fidalgo (En castellano antiguo y en Gallego) con el de Noble y no es exactamente lo mismo; como dijo en su día el Conde Duque de Benavente a un recién instalado Felipe V:

Señor, Vuestra Majestad puede crear Grandes de España, pero no Hidalgos; los hidalgos solo los hacen Dios y el tiempo.

Es que el hidalgo es el "Hijo de Algo", un concepto que implica que tu estirpe viene de atrás, que te viene dada por un apellido, mientras que un Noble puede haber llegado a esa condición como un premio a unos servicios prestados al Rey.

Había dos formas de llegar a la Hidalguía, una primera típica, esto es consiguiendo hacienda, y una segunda curiosa; esto es, consiguiendo tener siete hijos varones, recordemos que estamos en tiempos que los que hacían mucha falta brazos fuertes para empuñar armas.

Entre los Hidalgos también hubo decadencia, (que te lo den hecho no suele triunfar) así que llegó un momento en que se podía ser Hidalgo y al mismo tiempo un don nadie (acuérdate de D. Quijote) pero eso sí, conservaban algunos privilegios, uno de ellos al menos curioso también; es el hecho de que no podía ser ahorcados sino que debían ser decapitados en caso de ser condenados a muerte.



Una forma de encontrar datos de nuestros antepasados es buscar en los Pleitos de Hidalguía, ya que en ellos aparecen datos sobre el nacimiento y el matrimonio tanto del que reclama su condición de hidalgo como de sus padres y abuelos.

Cada cierto tiempo en cada pueblo se realizaban los padrones distinguiendo entre los hidalgos y los pecheros. Así, cuando alguien había cambiado su lugar de residencia era probable que en el nuevo empadronamiento no se les reconociera su condición de hidalgo. En estos casos, se había de recurrir a la Sala de hijosdalgos de la Real Chancillería correspondiente (del río Tajo hacia el sur, Granada; del Tajo hacia el norte, Valladolid) quién, debería emitir un documento, Ejecutoria de Hidalguía que reconocía el estado de hidalgo y obligaba a tratar al individuo como tal, reconociéndole sus privilegios.

En estos expedientes de Hidalguía aparecen datos sobre el nacimiento y el matrimonio tanto del que reclama su condición de hidalgo como de sus padres y abuelos.


Escrito por Logio para este blog.

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